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360 Balcon de Pilatos

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balcon de pilatos

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El mirador de Ubaba, popularmente conocido como Balcón de Pilatos,

forma parte de una hendidura o retroceso de la cornisa calcárea de la sierra de Urbasa, que se abre aquí en un alarde de frescura y de misterio. En este lugar nace el río Urederra, que surge a 713 metros de altitud y recorre el valle de Amescoa Baja para encontrarse con el Ega diecinueve kilómetros más abajo.

Durante siglos, la erosión producida por el río, ha abierto un boquete cada vez mayor en el borde de la sierra, formando ese impresionante anfiteatro rocoso que parece una evocación de los confines del mundo. De hecho, así llaman los franceses a este paraje: cul de sac (fondo de saco) o bout du monde (límite del mundo).

Como dice Balbino García de Albizu, autor de varios trabajos sobre toponimia y etnografía de la zona, esta hendidura abierta por el río forma parte del monte Limitaciones, el cual pertenece a los valles de Amescoa desde 1412. Los habitantes de esta zona situada al sur de Urbasa, usufructuaron los diversos recursos de la sierra (pastos, cultivos, madera, piedra, agua y nieve) desde tiempo inmemorial. Pero, al ser entonces todos los montes navarros de propiedad real, los amescoanos tenían que compartir sus aprovechamientos con los ganaderos de otras zonas que -como los pastores de la Ribera- venían generalmente a pasar el verano en Urbasa.

Ello dió lugar a conflictos, que se resolvieron finalmente cuando el rey Carlos III reconoció la propiedad de los amescoanos , y su derecho exclusivo a usufructuar la franja meridional de la sierra, conocida hoy como monte Limitaciones. En total, se trata de más de 5.000 hectáreas, que se extienden desde Entzia (en la frontera con Álava) hasta la falla de Zumbelz, límite con la sierra de Andía.

El balcón es la parte de arriba, el borde de la sierra, desde donde se divisan el valle de Amescoa y otros parajes de tierra Estella. Y el nacedero es el lugar donde aflora el Urederra, en forma de cascada, creando toda esa garganta húmeda, cubierta de nieblas la mayor parte del año.

Abajo, en los bosques de haya y roble que rodean el nacedero, cantan -entre otros pájaros- los herrerillos y carboneros, los chochines y mosquiteros, y la lavandera cascadeña. En el acantilado, por su parte, anidan los buitres, milanos, alimoches, y otras especies rupícolas. Pero lo más emocionante es quizás sorprender hoy el majestuoso vuelo del quebrantahuesos, en medio del circo rocoso.

Todos estos valores medioambientales atraen desde hace años a numerosos turistas, que vienen hasta Urbasa atraídos sobre todo por el balcón y el nacedero. Sin embargo, el mirador de Ubaba y la sierra de Urbasa, encierran también historias interesantes, y una gran riqueza cultural, que resultan todavía desconocidas para el gran público.

Musica: Wind, Aisha Duo